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7 sept 2011

Tino Tovar

Constantino Tovar Verdejo es un autor de carnaval, con más de quince años en el concurso, con varios años de preparación en las categorías infantiles y juveniles, dio el salto a la categoría de adultos en 1996, con su grupo desde pequeños, y marcando un estilo añejo, con dos coloretes, pero a la vez, un estilo diferente, más “chirigotero” y simpático.

Corría el año 1996 cuando una agrupación llamada “Los callejeros” irrumpía en el falla con el cartel de haber ganado el primer premio el último año en juveniles. Vestidos de fotógrafos, y con un estilo diferente, llamaron la atención entre el público, lástima que ese año perdieran la final a causa de una equivocación en un cuplé. Pero la primera toma de contacto en la categoría de adultos había sido un éxito.

Para el concurso de 1997, la meta estaba en llegar a la final, y con el nombre de “La botica” lo consiguieron, un tercer premio, que ante el dominio de Martínez Ares y Antonio Martín, hizo sentirse como un gran puesto. El estribillo de esta comparsa era un plato de buen gusto para los que preferían estribillos simpáticos.

Al año siguiente, Tino Tovar pensó en el tipo de unos angelitos del cielo que cuidaban de Cádiz. Con el nombre de “El cielo de Cádiz”, un tipo que enganchaba al sector femenino, y un repertorio muy bueno, consiguen el segundo premio, superando a Antonio Martín, y quedándose a pocos puntos de “Los piratas”, la comparsa de Martínez Ares, ganadora ese año. Fue un gran año para la comparsa de jóvenes componentes que venían pidiendo paso con fuerza. Ese año, aparte de tener un popurrit muy cuidado, dejó para el recuerdo pasodobles bellos, como el que le hace a las mujeres, al viento del levante o a la historia de un ángel que baja a Cádiz por un día.

Tras dejar muy buena sensación en el concurso y en las calles, al año siguiente se atreverían con un estilo arriesgado, pero que también fue exitoso. La comparsa se llamó “Los Musiquitas” e iban de artistas callejeros, que usaban instrumentos para darle vida y ritmo a su vida, y en ese año, a la comparsa. Volvieron a colarse en la final, no con tanto éxito como el año anterior, pero consiguieron llevarse un cuarto premio, en un año muy competido en su modalidad.

En el carnaval del año 2000 volvían a sorprender, esta vez, vestidos de ancianos y ancianas, que bajó el nombre de “Los del año catapum” se presentaron en las tablas del teatro. A pesar del tipo, Tino supo mezclar perfectamente lo alegre con lo serio, y con una preciosa música de pasodoble, con un final dulce, unas letras que calaron hondo, y un resto de repertorio a un nivel muy alto, consiguieron llevarse por primera vez el primer premio. En ese año quedarían letras en el recuerdo como la Milagros, o la pareja de chicas, Lucía y María.

Los abuelos habían dejado el nivel muy alto, pero eso no impedía que Tino Tovar siguiera sorprendiendo con sus tipos e ideas, y para el 2001 hizo de su comparsa una comedia, y bajo el título de “La calle comedias” como si de la película de “Shakespeare in Love” hubiera sido sacado, concursaron ese año. Presentación bien medida y con buenas voces, como ya acostumbraba la comparsa de Tino, y pasodobles con señas propias del autor, ese año se tuvieron que conformar con quedarse en semifinales, lejos de la final, pero con el gusto del público en el bolsillo.

En el año 2002, Tino Tovar vuelve a darle una vuelta a su comparsa, e ingenia un tipo de náufragos que caen en una isla bajo el nombre de “Los tropicales”. El tipo era perfecto para hacer un pasodoble nostálgico, y así fue con una música de las más sensibles que el autor ha hecho, y eso ayudó mucho con letras como la que le dedican a Cádiz, a su compañera, e incluso hace un aviso de que ese tipo de tropicales, era la filosofía de la comparsa, la cual tuvo que aguantar muchos años a aficionados derrotistas que les criticaban por su estilo. Por segundo año consecutivo se quedaron fuera de la final.

En el concurso de 2003, se fundan el tipo de “Los aprendices” de una escuela de magia, y así reflejar que en el fondo, siguen siendo aprendices de los más veteranos de las fiestas. Con un repertorio mejorado de años anteriores, ese año pudieron colocarse en una final de mucho nivel, a la cual también ellos contribuyeron, llevándose un quinto premio.

Tras ese año, Tino Tovar cambia prácticamente el grupo casi al completo, y toma la dirección de la comparsa Ángel Zubiela, que llega junto al Carli. El trabajo conjunto de Tino Tovar y Ángel Zubiela daría buenos frutos, y nunca mejor dicho, ya que “Las Estaciones” era el nombre para el concurso de 2004, y el tipo de árbol su representación en el teatro. Ese año dejaría de llevar los dos coloretes característicos en sus anteriores comparsas. De nuevo Tino se saca un repertorio inmenso para esta comparsa, que pisó muy fuerte las tablas, causando sensación por el tipo, la música, la letra y las voces. Todo el conjunto de cosas aupó a la comparsa al tercer puesto, en un concurso en el que tal vez se pudieron merecer más. A parte se llevaron la aguja de oro. Las letras, llenas de sensibilidad para llegar al fondo del oyente, fueron su plato fuerte ese año, resaltando la letra al hombre que está siendo tratado injustamente por su mujer. Ese año también comenzaría a hacerle la música a la chirigota de “El Canijo”, que se quedó ese año en semifinales.

La unión entre Tino y Zubiela había dado buenos resultados, y para el año siguiente tenían en mente superarse, y así hicieron. Bajo el nombre de “El espíritu de Cádiz”, la agrupación se vestiría de fantasmas que velan por la ciudad. Un tipo muy bien llevado, y un repertorio muy al tipo, con grandes letras como el pasodoble a su madre que comienza a leer, la pareja de novios que tras años rompen la relación, o la mujer que sufre acoso en el trabajo. En los cuplés consiguió tener un nivel bien aceptable para ser comparsa, igualando al año anterior, y con una presentación impresionante, y un popurrit con cuartetas mágicas, hicieron de sobra todo el mérito para llevarse ese año el primer premio. Tino haría doblete ese año, ya que la chirigota a la que daba la música “Los que salen por gusto”, también se llevaron el máximo premio en el falla.

Tras su segundo primer premio, Tino Tovar decide descansar un año, produciendo baja para el COAC de 2006 en la modalidad de comparsa, ya que su música seguía apareciendo en la modalidad de chirigota, ese año quedándose en semifinales.

Para su vuelta tras el año de ausencia, Tino Tovar decide dar vida a “La república gaditana”, de nuevo con los ideales del autor por bandera, ese año llena las tablas del falla con una revolución, más gaditana imposible. Con un repertorio jovial, aunque respetando siempre la delicadeza que tiene Tino en los pasodobles, la comparsa habla de cómo sería una república en Cádiz, empezando de cómo se produce en la presentación, y terminando por los términos que esta república tendría, en el popurrit. Llegan a la final, en un año donde destaca su pase en la final con dos fabulosos pasodobles, el primero a favor de la comparsa y el cuarteto, y el segundo a la abuela que tiene que cuidar de los nietos, y luego no recibe ningún trato de favor de sus hijos. Para ese año justamente rescató el autor los característicos dos coloretes. Consiguen el tercer premio. En la modalidad de chirigota “El Canijo” repetiría primer premio, bajo el nombre de “Los Juan Palomez, yo te lo guiso y tu te lo comes”, y con la ayuda como, ya era costumbre, de la música de Tino.

Al año siguiente, Tino Tovar se inspira en el libro “El perfume”, para desarrollar el personaje de la comparsa “Los Perfumistas”. Un tipo que lo que más llamó la atención ese año fue la peluca negra con un mechón blanco, al igual que el olor que emanaba la comparsa al abrirse las cortinas. También destacable ese año la vuelta de “El Chupa” a la misma agrupación en la que estaba Ángel Zubiela, tras discusiones cuando salían con Martínez Ares en 1995. Con una presentación fuerte, y pasodobles remarcables como el dedicado al gallinero o contra el maltrato, cantado a capela haciendo referencia a los silencios que sufre una mujer maltratada. No pudieron ascender mucho en la clasificación ese año, quedándose fuera de la final. La chirigota de “El Canijo” también se quedaría ese año en semifinales. Ese año también la haría la música del tango al recuperado coro a pié, ese año bajo el nombre de “La calle del arte” y que consiguió el tercer premio de la modalidad.

Tino Tovar quería probar algo nuevo, y con esa idea desarrollo el tipo de “Voces”. Ese año contaba con un grupo de voces impecables, y lo aprovechó con una presentación en las que primaba el principio los solos, un popurrit con derroche de voz, y unos pasodobles con una música magnífica y unas letras con una elaboración del pasodoble que llegaba al aficionado. No pasaron desapercibidos, ya que el tipo y como estaba confeccionada la comparsa, trasmitía una sensación jovial, diferente a todo lo sacado anteriormente bajo la autoría de Ángel Zubiela. Se quedaron a un paso de la final, siendo segundo accesit en el carnaval de 2009. La suerte que le faltó en comparsa la tuvo en chirigota, donde consiguió el segundo premio con el nombre de “Las muchachas del congelao”. También volvería a hacer la música para el coro que se quedaría en semifinales, llevándose el segundo accesit.

Tino tenía pensado tomarse un descanso para el carnaval de 2010, al igual que Ángel Zubiela, pero a última hora, y por petición del que sería ese año su grupo, hizo una comparsa en apenas pocos meses, y con el nombre de “Volver a Empezar”, Tino Tovar llevó al falla otra comparsa totalmente diferente al año anterior, de nuevo siendo algo diferente y llamando mucho la atención por el tipo, en este caso, de los primeros hombres del planeta. El grupo era nuevo, y en pocos meses, bastante pudieron hacer, lo importante lo lograron, agradar al público. Con la filosofía de tener que volver a empezar como aquellos hombres caló hondo, y en su repertorio de nuevo destacaba la música y la letra de compromiso del autor. Quedaron fuera de la final, pero cumplieron con creces. Lo mismo pasó con la chirigota, que siguiendo la costumbre de un año sí, un año no, se quedarían fuera de la final. Ese año el coro también quedaría fuera de la final, siendo ese el último año de momento que daría su música al tango del coro a pié.

Para el COAC de 2011, Tino volvía a cambiar de grupo, esta vez cogiendo el grupo que había sido durante muchos años de Rivero. Tino no cambia la idea de presentar “algo diferente”, y haciendo historia en el concurso, disfrazó a su combate de hombres homosexuales, que actuaban como mujeres, llamándose “Juana la Loca”. Repertorio sensual, sensible, siempre dando juego con el tipo, al igual que una música de pasodoble que iba perfecto para la comparsa, un popurrit como si de un cabaret se tratara. Dan fuerte en el falla, y pase a pase van cogiendo más fuerza, y terminan por llegar a la final y llevarse el primer premio. El gran pasodoble de ese año fue uno dedicado a una pareja de gays, devotos a la Semana Santa, pero que siguen siendo “maltratados” por la iglesia. El tipo impresiona, y al público le gusta, así, Tino Tovar vuelve a ofrecer algo bueno y diferente, y la gente sabe agradecerlo. Ese año, repetiría el éxito de 2005, ya que la chirigota de “El Canijo” también conseguiría el primer premio, con la ayuda de la música de Tino, y con el nombre de "Ricas y maduras".

Y con esto hace que Tino Tovar complete un gran currículum carnavalesco, ya con más de quince años en el carnaval, y múltiples ayudas a otras modalidades, han ayudado a tener ese currículum. Tino Tovar, un autor que hace una música exquisita, y una letra innovadora, al igual que los tipos de las comparsa que van bajo su autoría.

30 ago 2011

Antonio Martinez Ares (Segunda Parte)

En este artículo seguiremos contando la vida carnavalesca de Antonio Martinez Ares y es que tras años intentando dar aires frescos a la comparsa, tuvo su mayor reconocimiento en el año 1993, para la que sería su décima comparsa, Martínez Ares pensó en un tipo de hombres vagabundos, y los tituló “Los Miserables”, como la famosa obra de Víctor Hugo. Fueron a darlo todo al falla y se llevaron por primera vez el primer premio. Ese año nació una dura polémica por una letra contra el papa que hasta el día de hoy es conocida, y le persigue por donde va.

Al siguiente año les tocaba demostrar que su triunfo no era flor de un día, y eso fue lo que hicieron. “La Ventolera” resultó ser una de las mejores comparsas de Martínez Ares, gracias a ella consiguieron por segundo año consecutivo el primer premio. El tipo eran veletas que estaban pendientes de los vientos que pasaban por Cádiz. Ese año, y como ya venía siendo normal, Martínez Ares volvió a dejar otra letra polémica, en este caso contra la fiesta de los toros, aparte de dejar una bellísima letras al paso de los años en una pareja, incluso tuvo ánimos para escribir una letras al nazareno, debido a que fue expulsado de la cofradía tras el revuelo de su letras contra el papa del año anterior.

Tras tocar el cielo durante dos años consecutivos, Martínez Ares ya estaba consagrado como un gran autor en el carnaval de Cádiz, y su comparsa se había convertido en la más esperada en el concurso. En 1995 se cumplían 20 años de la muerte de Paco Alba, el padre de la comparsa, y Martínez Ares quería rendirle su propio homenaje, titulando a su comparsa de ese año “El Brujo”, tal y como era conocido Paco Alba. Ese año destacó su presentación, su estribillo, y su entradilla a los pasodobles, donde usaba letras de Paco Alba de otras comparsas referente al tema que iba a hablarse en el pasodoble. La comparsa podría haber ganado el primer premio si no fuera porque ese año se les cruzó por delante Quiñones, que consiguió el primer premio con “Charrúas”.

Durante el verano de 1995 se produciría una fuerte pelea en el grupo, lo que hizo que algunos dejarán la comparsa, y que Martínez Ares tuviera que buscarse nuevos integrantes para el carnaval de 1996.

Ese año vistió la comparsa de soldados, pero soldados de Cádiz, ya que en sus ropas estaban compuestas por piedras de las playas de Cádiz. “La Trinchera” se hizo llamar ese año, y con un repertorio correcto, consiguió llevarse su tercer primer premio. Ese año también dejó un pasodoble que daría que hablar, en este caso trataba sobre la homosexualidad.

En 1997, se anuncia que ese año sería el pregonero de las fiestas Antonio Martín, el cual los últimos años había sido superado por Martínez Ares. Pero ese año le tocó a Antonio Martín vencer, que con sus “Buscavidas” consiguió volver a ganar tras varios años quedando tercero. Martínez Ares llevó al falla “El Vapor” metiendo en el falla una gran locomotora que llamó especialmente la atención. “El Vapor” fue un segundo premio después de la comparsa de Antonio Martín, y en la final, Martínez Ares le dedicó un pasodoble al pregonero, cerrando cualquier mala relación que pudieran tener que por bocas de los aficionados se había rumoreado.

Para el carnaval de 1998, Martínez Ares recurrió a una idea simple pero muy efectiva, vestir a su comparsa de piratas. Tan eficaz fue, que “Los Piratas” se ha convertido en su comparsa más significativa, a parte de ser de las mejores que han pasado por las tablas del falla. Por cuarta vez consiguen el primer premio, y de ese año se quedó para la historia el pasodoble de la mujer maltratada que mata a su marido, entre otros grandes pasodobles.

El año de 1998 produjo un gran incremento de popularidad para la comparsa, y no solo en Cádiz, sino fuera de la ciudad también. Pero tras disfrutar del éxito de “Los Piratas” tocaba ponerse de nuevo el mono de trabajo, y para el carnaval de 1999, Martínez Ares se le ocurre la idea de presentar “Los Templarios”, guerreros de la orden del temple, pero gaditanos, ya que en sus escudos llevaban una imagen característica de Cádiz. Pasaron por el falla y solo pudieron obtener un tercer premio, a pesar de que se esperaban más, pero el listón, tras “Los Piratas” estaba muy alto.

Para el año 2000 se produce un gran cambio para su vida, acepta entrar en la dirección de la Asociación de Autores del Carnaval, y tras hacer algunos cambios (los cuales se rigen actualmente y todos están contentos con ellos), a los demás autores no le sientan bien, así que se ponen en su contra. Ese año sacó “La Milagrosa”, hombres que van en un carromato vendiendo milagros a Cádiz, pero eso fue lo de menos, porque la guerra estaba hecha ese año contra Martínez Ares, y después de diez años pisando la final, ese año se quedó fuera. Ese año mismamente, escribió un pasodoble criticándose a sí mismo por todos los errores que cometió en el pasado. Martínez Ares sentía que su tiempo en el carnaval ya había terminado, y según él, de haber pasado a la final, habría cantado una letra de despedida, pero la sorpresa de quedarse fuera de la final, no hizo otra cosa que tener una ira por dentro, que lo motivó para estar unos años más.

Pero él ya tenía pensado cambiar, y entre otras cosas estaba cambiar el grupo, pensaba desprenderse de unos cuántos, y tras hablar con su director Ángel Zubiela, y estar de acuerdos los dos, se lo expuso al grupo, pero Ángel en ese momento cambió de opinión, lo que desató una pelea, y prácticamente todo el grupo a excepción de tres o cuatro componentes, se marcharon de la comparsa.

Martínez Ares tenía que buscarse un grupo casi al completo para el carnaval de 2001, el año que sacaría “La niña de mis ojos”, y la que podría ser la comparsa más íntima que el autor ha sacado, llena de rabia por lo que había pasado el año anterior. En el concurso de ese año tuvo con grandes rivales a sus ex compañeros, que ese año salían junto al autor hasta entonces de chirigota Juan Carlos Aragón, pero ese año, “La niña de mis ojos” sorprendió por su puesta en escena, su fuerte presentación, sus increíbles pasodobles, y su genial popurrit, consiguió alzarse con el primer premio. Sus pasodobles más reseñables de ese año, fue a favor de la eutanasia, y una carta que recibe una madre de su hija, la cual, fue violada por su padre. Ese año volvió a salir como cantante, tras muchos años sin hacerlo.

Martínez Ares comenzó a ganar popularidad con su forma de escribir, y algunos cantantes comenzaron a interesarse por su pluma, lo que hizo que comenzase a alejarse del carnaval, a pesar de que él ya sentía que su tiempo se estaba terminando.

En el 2002, pensó en una revolución con tintes caribeños para presentarse al falla. Con una presentación llena de ritmo e instrumentos, y con uno de los pasodobles más sentíos que el autor ha escrito en su carrera, “La Revolución” se llevó el segundo premio, perdiendo ese año contra sus ex compañeros, que ganaron el primer premio con “Los Ángeles Caídos”. Ese año llegó a poner al falla hasta dos veces en pie, con su pasodoble a los abuelos de la tercera edad abandonados por sus hijos, y a la anorexia.

Ya para el carnaval de Cádiz de 2003, Martínez Ares se había trasladado a vivir a Madrid, lo que le hizo casi imposible acudir a la mayoría de ensayos de su comparsa, pero él ya tenía decidido que ese iba a ser su último año, así que pensó en vestir a su comparsa con tintes gaditanos, y con un tipo de marineros, y con el nombre de “Calle de la Mar”, se presentaron en el falla montados encima de la punta de un impresionante barco, ya que todas las calles de Cádiz llevaban al mar. Martínez Ares recoge ese año el tercer premio, y con eso anuncia que se retira del carnaval de Cádiz, a pesar de las peticiones de muchos aficionados para que no lo hiciera. Martínez Ares deja el carnaval, no antes de dejar otras dos perlas en la final para el recuerdo, el primer pasodoble contra la iglesia, y el segundo contra el gobierno y la Casa Real. También ese año pudo sacarse la espinita, y dedicarle un pasodoble a su padre.

En el año 2008 es nombrado pregonero del carnaval, y en un pregón innovador y que no dejó indiferente a nadie, Martínez Ares llenó la plaza de San Antonio con personas vestidas de piratas, como él, y como su comparsa más representativa. Con este pregón, Martínez Ares cierra un fantástico currículum en estas fiestas, tras haber cosechado cinco primeros premios, cuatro segundos premios, y el poder decir, que consiguió innovar la comparsa, y poner al falla de pie en innumerables ocasiones con sus letras.

29 ago 2011

Antonio Martinez Ares (Primera Parte)



Antonio Martínez Ares nació en la calle Goleta, en pleno barrio de Santa María, un 8 de febrero de de 1967. Desde pequeño se cultivó dentro del carnaval, ya que su padre era uno de los componentes de la agrupación del conocido autor y creador de la comparsa, Paco Alba.

Con 17 años, Martínez Ares consigue sacar su primera comparsa gracias a la ayuda de su padre, que en un intento de que a su hijo se le fuera de la cabeza su idea de escribir para el carnaval, lo llevó a la peña Nuestra Andalucía, cuyos componentes eran famosos por salir bajo la autoridad de Pedro Romero, el cuál ese año descansaba. Martínez Ares fue con su padre, y tras cantar el pasodoble que tenía preparado, le dieron el visto bueno, y comenzaron a prepararse para el concurso de 1984. con un estilo muy gaditano, la comparsa se presenta en el falla bajo el nombre de “Requiebro”, y tras cosechar una muy buena impresión ante los aficionados, consiguen un sexto premio, en cuál muchos aficionados esperaban un premio mejor.

Martínez Ares tenía en mente cambiar la comparsa, el estilo que se venía viendo durante años, y tras sacar su primera comparsa y haber estado en la final de ese año, era el momento perfecto. Para el concurso de 1985, Martínez Ares se le ocurrió vestir su comparsa de Zombies, y con ese nombre participar en el falla. Como el tipo era muy arriesgado para la trayectoria de tipos y comparsa que había sacado la peña Nuestra Andalucía, así que Martínez Ares tuvo que buscarse un grupo prácticamente nuevo para concursar ese año. Zombies se quedó en semifinales, pero dejando una sensación de aire fresco que gustó a muchos aficionados.

Al año siguiente continúo con su intento de cambio, y decidió sacar “De Locura”, con un tipo muy vistoso, de locos que llevaban un traje lleno de cristales. Esto llamó mucho la atención, y a pesar de quedarse de nuevo en semifinales, volvió a calar entre los aficionados.

Para el carnaval de 1987, Martínez Ares se las tuvo que ver con el grupo, los cuales preferían un tipo más gaditano. Finalmente, Martínez Ares cedió, y sacó “Esto es Carnaval”, un tipo muy gaditano con un disfraz “de fantasía”, con un repertorio de tintes antiguos, consiguieron colarse en la final y obtener un cuarto puesto.

Tras haber perdido el año anterior su lucha con el grupo, Martínez Ares decidió volver a sus ideas de hacer una comparsa diferente, y por eso, en el Carnaval de 1988, decidió llevar al falla “Entre tus brazos”, un tipo de muñecos de niños pequeños, llenos de colores por todo el escenario, en un intento de que lo niños enganchen a sus padres a seguir la comparsa. Ante la ausencia ese año de Antonio Martín y Pedro Romero en el concurso, Martínez Ares consiguió repetir el cuarto premio del año anterior.

Para el año 1989, Martínez Ares quiso vestir a su comparsa de gatos callejeros, y con el nombre de “Con uñas y dientes” fueron a participar al falla, ese año les resultó ser más cuesta arriba, y el hecho de quedar en semifinales, fue dar un paso atrás, aunque los aficionados seguían agradeciendo el aire fresco de la comparsa.

El concurso de 1990 fue el gran paso adelante que Martínez Ares llevaba buscando desde hacía años. Con un tipo de payasos sonrientes, y con el juego de palabra “Son-risillas”, llegaron al falla con un repertorio muy novedoso. De nuevo se quedaron fuera de la final, pero ese año ya entraban en las quinielas de los aficionados, y los propios autores los tomaban como rivales fuertes.

Pero todo se consolidó en el año 1991. Martínez Ares volvió a superarse a sí mismo y llevó al falla “Calabaza”, una comparsa que impactó en el público desde la presentación, con un tipo en el que jugaban con un efecto de pierna falsa, y ese año obtuvieron un merecido segundo premio, sólo superados por Antonio Martín y sus “Encajebolillos”. Ese año dejó para el recuerdo su pasodoble de “Lobo” al mundo de la droga.

Tras el éxito del año anterior, Martínez Ares ya se veía capaz de colarse entre los más grandes, y entre ellos, con Antonio Martín, el gran referente en esos años. Tanto fue así, que en el año 1992, ambos coincidieron en un tipo casi idéntico para sus comparsas. Tras algunas reuniones, ambos decidieron que seguían adelante con su idea. Martínez Ares llamó a su comparsa “Doremifasoleando”, mientras que Antonio Martín la llamó “Los Trotamúsicos”. Martínez Ares se veía capaz de superar a Antonio Martín, pero ese año recibió una dura derrota, consiguiendo él el cuarto premio, y Antonio Martín el segundo premio, por detrás de Quiñones y sus “Suspiros de Cai”.

 
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